Publicación Original del 26 de mayo de 2025
Tener potencial no es lo mismo que estar preparado.
Lo aprendí acompañando a un profesional de alto potencial en una industria altamente competitiva.
Este excelente profesional contaba con importantes características:
- Excelentes resultados técnicos.
- Bien valorado por sus colegas.
- Disciplinado.
- Con alta capacidad de adaptarse.
Esto, lo posicionaba como un talento de alto potencial para convertirse en líder; pero lamentablemente no contaba con la influencia necesaria para liderar de verdad.
Mi cliente era un buen escuchador, cuidaba sus relaciones con sus colegas, incluso trabajaba en su bienestar con un terapeuta.
Pero cuando el liderazgo requería confrontar a un colega, marcar una expectativa clara o moverse rápido ante la presión: se paralizaba.
Se sentía incómodo, como si estuviera suplantando la posición del líder formal.
Y aquí hay una verdad que muchas veces ignoramos: si quieres proyectarte como un líder futuro —o ser considerado para crecer dentro de tu organización— tienes que atreverte a actuar diferente.
Su jefe directo de mi cliente fue muy claro conmigo cuando estábamos estableciendo las expectativas del programa de coaching que estábamos por iniciar: “Tiene que estar preparado para ser lo que va a ser”.
Es por esto por lo que liderar es más que organizar tareas o motivar al equipo; es desarrollar nuestra capacidad de influir para lograr resultados. Es tener la madurez para incomodar si hace falta, y entender que un equipo de alto desempeño necesita dirección, claridad y decisiones firmes.
Liderar es la unión entre organizarnos, relacionarnos y lograr resultados.
Lo logramos aprendiendo a adaptarnos al contexto y las circunstancias; al mismo tiempo que establecemos Metas con Propósito (objetivos SMART).
- Es administrar lo que ya tienes, sin dejar de buscar la siguiente jugada.
- Es intentar ganar hasta lo último, aprovechando cada una de las posibles oportunidades.
- Es tomar decisiones críticas, con la información disponible, aunque no sea perfecta.
- Es moverse dentro de la «cancha corporativa» con mentalidad estratégica, emocionalmente calibrados y con la mirada fija en lo importante, no solo en lo urgente.
Entonces, ¿Cuándo estás realmente listo para liderar?
- Cuando dejas de enfocarte solo en ti.
- Cuando te haces cargo integralmente de la visión de tu equipo y empresa.
- Cuando eliges hablar con empatía, respeto y asertividad; aunque sea incómodo.
- Cuando decides dejar de ser una promesa… y te conviertes en referente.
El liderazgo no es un título. Es una responsabilidad que se activa cuando te atreves a ocupar el rol completo, con todo lo que implica.
Con todo mi cariño,
Dra. Marisel de Yau, ACC
Tu mentora en Liderazgo con Propósito ✨
Fundadora & Directora Ejecutiva Talento con Propósito ACADEMY Neuroliderazgo y Estrategia Empresarial


