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Publicación Original del 4 de febrero de 2025

Hoy te comparto la esencia de una conversación clave que he sostenido con los líderes de uno de mis clientes más importantes, con los que llevamos uno de mis programas de liderazgo hecho a la medida.

Cuéntame cómo resuena este mensaje contigo, queremos saber más de ti…

Porque…

🚨 Si alguna vez has sentido resistencia al planificar con visión de futuro, no estás solo.

Nuestro cerebro prefiere la acción inmediata antes que la reflexión estratégica.

Esto se debe a que el cerebro busca eficiencia y ahorro de energía, ya que pensar estratégicamente activa la corteza prefrontal, lo que requiere más esfuerzo mental; en cambio, resolver problemas del día a día usa procesos automáticos, lo que se siente más «fácil».

🚑 La urgencia siempre gana.

Nuestra amígdala, responsable del estrés, nos empuja a enfocarnos en lo inmediato. Por eso, nos sentimos «productivos» apagando incendios, pero evitar pensar estratégicamente solo crea más incendios en el futuro.

🤔El pensamiento estratégico exige reentrenar el cerebro.

Pasar de «hacer» a «pensar estratégicamente» es un cambio de hábito; y aunque no estemos diseñados para hacerlo, si podemos aprenderlo con práctica.

Entonces… ¿Cómo rompemos esta resistencia natural del cerebro de dedicarse a pensar estratégicamente?

Estas cuatro prácticas en armonía con el cerebro son:

  1. Convierte la estrategia en un desafío claro. La certeza es la clave.
  2. Conecta la estrategia con un beneficio inmediato. Esto activa el modo recompensa.
  3. Introduce la estrategia en tu rutina diaria. Transforma la estrategia en una rutina amigable.
  4. Mide el pensamiento estratégico. ¿Cómo te vas a dar cuenta que lo estás logrando?

Y así es cómo – a pesar que pensar estratégicamente duele podemos transformar ese dolor en ganancia si aplicamos el método correcto.

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